jueves, 2 de octubre de 2014
Caricias que el viento regala en una fría mañana, es inevitable no compararle con tu abandono.
Extraño tu voz, tu ternura, extraño sentir que me quieres.
Quisiera volver al inicio, quizás para no conocerte, quizás para no quererte o quizás simplemente para no comenzar...
Lo pienso, si... lo pienso...
Concluyo sin embargo que, poder evitarlo es tan posible como retroceder en el tiempo, y es ahí cuando comprendo que miento, si, miento, pues lo mio es simple; quisiera volver al inicio, solo para quererte mas...
Extraño tu voz, tu ternura, extraño sentir que me quieres.
Quisiera volver al inicio, quizás para no conocerte, quizás para no quererte o quizás simplemente para no comenzar...
Lo pienso, si... lo pienso...
Concluyo sin embargo que, poder evitarlo es tan posible como retroceder en el tiempo, y es ahí cuando comprendo que miento, si, miento, pues lo mio es simple; quisiera volver al inicio, solo para quererte mas...
Y así es como despierto, añorando tu presencia en mi cama, no es un capricho lo que se duerme y vuelve a despertar apenas te presentas con una sonrisa...
Distancia sabia, porque si aquí estuvieras, la noche, la madrugada, la mañana y la tarde, estarían celosas, pues no habría mayor belleza que la de amarnos sin pausas, una y otra y otra vez...
Ocurre que los deseos de mi cuerpo solo los calmas tu,
la tranquilidad de mi alma encuentro en ti,
la sed de mi boca solo la refrescas tu, y el fuego, el fuego que llevo dentro, solo tu lo puedes apagar...
Amado mio, mis horas se hacen días y mis días eternos sin ti, ven a mi esta noche, deja sentir el calor de tu piel, la calidez de tus besos y lo dulce de tus caricias, ven, piérdete conmigo y deja que beba de ti lo prohibido.
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